AventuraMisión cumplidaLos montañistas del grupo Excelsior regresan al país luego de llevar la bandera dominicana al Monte Everest.
Por Ana Alicia De Jesús Coronar y enarbolar la bandera dominicana en la cima más alta del mundo: el Monte Everest. Este era un sueño que compartían los montañistas Karim Mella, Federico Jovine e Iván Gómez. Los determinados aventureros emprendieron el camino hacia ese sueño el 29 de marzo de este año y volvieron a la República Dominicana el pasado 28 de mayo, con su realización bajo el brazo y el corazón lleno de orgullo. “Sin el apoyo incondicional de nuestras familias y amigos, y sin la fe de que puede existir un mejor país, no hubiéramos podido llegar adonde ahora nos encontramos” aseguró Karim, primer dominicano que pisó la cúspide del Everest. El deportista asumió el reto inspirado por la posibilidad de motivar a que cada persona luche por sus sueños, “llegue a su propia montaña”. Ese es un sentimiento que, sin lugar a dudas, comparte con él su compañero, Ivan Gómez, quien desde niño se trazó la meta de realizar esta expedición. “Si cada uno trabaja duro, con pasión y voluntad podremos hacer todos nuestros sueños realidad”, asegura. Pero aunque partieron con un incontenible entusiasmo y contaron el apoyo de sus familiares, patrocinadores y el pueblo dominicano en general, para ambos fue un trayecto duro y lleno de obstáculos, que iban desde fuertes resfriados y molestas quemaduras en la piel, hasta el fallecimiento de un compañero del equipo de la Internacional Mountain Guides. Sin embargo, su amigo, Federico Jovine tuvo que enfrentarse a una decisión especialmente difícil. Después de llevar dos meses de expedición lidiando con situaciones tan retadoras, se dio cuenta de que no contactaba con la cantidad de oxigeno necesaria para completar la expedición y tuvo que regresar. “Tuve que tomar la decisión de devolverme, cuando me di cuenta de que mi vida podría correr peligro. No fue fácil, pero lo hice”, explicó. Fedrico espera que, a pesar de todo, la travesía que emprendió junto a Karim e Ivan haya dejado la lección de que sin importar el nivel de complejidad de la meta que nos propongamos, con enfoque, trabajo duro y determinación es posible alcanzarla.
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